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La nueva dirección de la residencia del Cardenal Arzobispo Emérito de Madrid Emmo. y Rvdmo. Sr. D. Antonio María Rouco Varela, será:

C/ Bailén, 12 8º dcha.

Secretaría del Sr. Cardenal:
91 758 26 63

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El Cardenal
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Plan pastoral  2010 – 2011. “Firmes en la Fe”. Lineas de accion

Archidiócesis de Madrid

Curso pastoral 2010 – 2011
Preparación de la JMJ Madrid 2011

En agosto de 2011 se celebra en Madrid la XXVI Jornada Mundial de la Juventud. Es una fiesta: los jóvenes, reunidos en torno al Papa y los Obispos, celebran el encuentro con Jesucristo. Es un acontecimiento que expresa la comunión de la Iglesia, la alegría entusiasta de la fe que se desborda en anuncio del Evangelio, en invitación a los que no creen. Es un acontecimiento eminentemente misionero, en el que todos estamos implicados.

“Preparar la Jornada Mundial de la Juventud es para nosotros un nuevo llamamiento a la misión, que reclama nuestro dinamismo y toda nuestra generosidad” (Carta pastoral Firmes en la fe).

La archidiócesis de Madrid –sacerdotes, laicos, consagrados, cuantos participamos en actividades apostólicas en parroquias y movimientos- nos preparamos para celebrarlo con toda verdad.

En el curso 2010 – 2011  nos proponemos  como OBJETIVO GENERAL:

Fortalecer nuestra adhesión a Jesucristo y nuestro compromiso  en el anuncio del Evangelio

La Carta Pastoral Firmes en la fe que nos ha dirigido nuestro Arzobispo el pasado mes de junio, explica el lema de la JMJ Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe e inspira nuestro trabajo.

Queremos avanzar hacia el objetivo general siguiendo estas tres LÍNEAS DE ACCIÓN:

–        Crecer en el conocimiento de Jesucristo.

–        Fomentar la oración y la participación consciente y provechosa en los sacramentos.

–        Testimoniar nuestra fe por la palabra y la acción.

Para crecer en el conocimiento de Jesucristo puede ayudarnos:

–        Profundizar, en las reuniones de grupos parroquiales y de movimientos,  en el significado que para nuestra vida tiene el Credo: la profesión de fe que nos entrega la Iglesia y celebramos a lo largo del Año Litúrgico.

–        Prestar atención en la predicación dominical a la dimensión misionera de la vida cristiana: fomentar el encuentro personal con Jesucristo a través del Evangelio, mostrar la transformación que realiza en las personas, suscitar el deseo y la necesidad de anunciarlo.

–        Avanzar en la coordinación del trabajo pastoral de las diferentes instituciones eclesiales (parroquias, colegios, movimientos y asociaciones) que intervienen en la educación cristiana de niños y jóvenes.

–        Hacer un llamamiento especial a los jóvenes que aún no han recibido el sacramento de la Confirmación, para que, tomando en serio la fe en Jesucristo y el compromiso que conlleva, quieran prepararse para recibirlo y convertirse en testigos del Evangelio.

–        Favorecer en la catequesis, y en general en la pastoral de niños y jóvenes, la respuesta generosa a una posible vocación al ministerio ordenado o a la vida consagrada.

–        En las distintas modalidades de la educación de la fe, tener en cuenta las circunstancias que marcan la vida de la sociedad; discernir cómo favorecen o estorban la realización del designio de Dios, garantía firme de la dignidad humana,  y acoger las llamadas del Señor a colaborar en la realización del Evangelio.

–        En la formación permanente de los sacerdotes (reuniones en los arciprestazgos), fijarse especialmente en la dimensión cristológica  que fundamenta  la espiritualidad  del ministerio presbiteral.

Para fomentar la oración y la participación consciente y provechosa en los sacramentos puede ayudarnos:

–        Practicar la lectio divina de los textos bíblicos que, en torno al lema de la Jornada y también según los tiempos litúrgicos, se proponen a lo largo del curso.

–        Impulsar la oración en las familias (en torno a la mesa, al terminar el día, en las fiestas y aniversarios, en momentos de enfermedad y de prueba…).

–        Avivar la conciencia de que el Espíritu Santo, en la celebración de la Eucaristía,  nos une cada vez más a Jesucristo y nos edifica sólidamente como Iglesia, reuniéndonos en un solo cuerpo y enviándonos a dar testimonio del Evangelio.

–        Promover la adoración del Santísimo Sacramento en la que se fortalecen las actitudes eucarísticas de fe y alabanza, de comunión y de servicio.

–        Favorecer la celebración del sacramento de la Penitencia por la adecuada catequesis, la exhortación y la disponibilidad de los sacerdotes.

–        Fomentar la participación en ejercicios espirituales, retiros de oración y silencio, convivencias para la reflexión espiritual y la ayuda mutua.

–        Organizar una campaña de oración por el fruto espiritual de la JMJ, en la que se asocien especialmente las comunidades religiosas contemplativas, así como los enfermos e impedidos.

Para testimoniar nuestra fe por la palabra y la acción puede ayudarnos:

–        Impulsar el anuncio del Evangelio a los jóvenes en la calle, en colegios y centros educativos, en lugares de ocio…

–        Explicitar, en la formación doctrinal y en la oración común, los motivos que tenemos para testimoniar abiertamente en nuestros ambientes la fe y la esperanza cristiana.

–        Participar en iniciativas sociales que se proponen difundir la concepción cristiana de la familia, la valoración de la vida y la educación de los hijos.

–        Colaborar para la realización del proyecto de ayuda a familias sin vivienda (“JMJ Madrid 2011”), que propone Caritas diocesana.

–        Difundir el sentido de la JMJ entre familiares, amigos y compañeros a través de conversaciones personales (en la medida de lo posible), entregando información impresa y motivando para acoger en casa a algún joven extranjero durante los días de la Jornada.

–        Promover el voluntariado consciente y generoso en los distintos servicios necesarios para la preparación y celebración de la JMJ.

–        Elegir en las acciones preparatorias de la JMJ el estilo y los medios más coherentes con el Evangelio, en los que más fielmente se reflejen la fe en  Jesucristo, la comunión eclesial y el testimonio misionero.