mayo 2001
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La nueva dirección de la residencia del Cardenal Arzobispo Emérito de Madrid Emmo. y Rvdmo. Sr. D. Antonio María Rouco Varela, será:

C/ Bailén, 12 8º dcha.

Secretaría del Sr. Cardenal:
91 758 26 63

Email:
amroucov@archimadrid.es

El Cardenal
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Ante el cruel asesinato de D. Santiago Oleaga Elejabarrieta, Director Financiero de “El Diario Vasco”

Ante el cruel asesinato, esta misma mañana, en la ciudad de San Sebastián, de D. Santiago Oleaga Elejabarrieta, Director Financiero de “El Diario Vasco”, por la banda terrorista ETA, que de nuevo llena de dolor al pueblo vasco y a todo el pueblo español, el Cardenal Arzobispo de Madrid y sus Obispos Auxiliares, junto con toda la Iglesia diocesana de Madrid, expresan su repulsa más total y absoluta a este crimen nefando que ofende gravísimamente a Dios y a los hombres, creados a su imagen y semejanza. Desean manifestar a la esposa e hijos de D. Santiago, a toda su familia, y a todos sus compañeros del Grupo El Correo, su cercanía y profunda unión en el inmenso dolor que en estos momentos les aflige.

Quieren, al mismo tiempo, alentarles con el consuelo de la esperanza cristiana, que nace del amor infinito de Dios, más fuerte que la muerte. Oran con todo fervor al Señor por el eterno descanso de D. Santiago Oleaga Elejabarrieta y piden al Todopoderoso que cese definitivamente el terrorismo en España, y convierta los corazones de los terroristas y sus inductores, de modo que puedan oír la voz de la Verdad que resuena en toda conciencia humana. Como dicen los Obispos españoles en la reciente Instrucción Pastoral sobre la Familia, “la Historia muestra que todo aquel que no se cierre … a la voz de la Verdad que resuena en la conciencia puede entender lo que significa la dignidad de la persona humana y su valor absoluto. En el imperativo elemental y universal de ¡No matarás! Se condensan los ecos de dicha voz”.

En esta espiral terrible de la violencia terrorista, la sociedad entera tiene también la tremenda responsabilidad de una conversión más profunda al único Dueño y Señor de nuestras vidas, pues en la medida en que se pretende construir un mundo al margen de Dios, se está construyendo en realidad un mundo contra el hombre.