enero 2012
L M X J V S D
« Dic   Feb »
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031  

La nueva dirección de la residencia del Cardenal Arzobispo Emérito de Madrid Emmo. y Rvdmo. Sr. D. Antonio María Rouco Varela, será:

C/ Bailén, 12 8º dcha.

Secretaría del Sr. Cardenal:
91 758 26 63

Email:
amroucov@archimadrid.es

El Cardenal
Categorías

CARTA A TODOS LOS NIÑOS DE MADRID CON MOTIVO DE LA JORNADA DE LA INFANCIA MISIONERA

CARTA A TODOS LOS NIÑOS DE MADRID
CON MOTIVO DE LA JORNADA DE LA INFANCIA MISIONERA
Domingo, 22 de enero de 2012

“Con los niños de América…, hablamos de Jesús”

Mis queridos niños y niñas:

En los últimos años, en la celebración de la Jornada de la lnfancia Misionera, hemos ido recorriendo los distintos continentes de nuestro planeta tierra, siguiendo el mandato de Jesús de “ir al mundo entero” para llevar a todos la alegría de la salvación que está en É1, en conocerle y amarle. Para eso nació en Belén, como hemos celebrado en las pasadas fiestas de Navidad, y para eso murió en la Cruz y resucitó, como celebramos en la Santa Misa. En cumplimiento de esto que Jesús nos encomendó a sus discípulos al subir a los cielos, después de resucitar y aparecerse a los apóstoles y estar con ellos e instruirles durante cuarenta días, ya hemos “ido”, con el pensamiento y con el corazón, a Asia, hemos pasado por África y, el año pasado, tuvimos la oportunidad de conocer un poco mejor Oceanía. En este año 2012 nos vamos a acercar a un continente que está lejos por la distancia de los kilómetros, pero que es muy cercano a nuestro corazón: América.

América es, sin duda, el continente que mejor conocemos después del nuestro, que es Europa. En primer lugar, porque comparten con nosotros las mismas raíces cristianas, que allí llevamos, sobre todo, los españoles en la gran empresa que fue el descubrimiento y la evangelización del “Nuevo Mundo”, que así se llama también el continente americano; y en segundo lugar porque, ciertamente, son muchos los niños y niñas que han venido de aquellas tierras a compartir con nosotros la vida, lo que somos y tenemos, unos y otros. Sin embargo, seguramente algunos de vosotros no sabéis cosas que son muy importantes, y una de ellas es que aquel continente, América, es donde vive el mayor número de católicos del mundo. Se podría decir que es el continente desde donde más oraciones suben al cielo. Seguro que muchos de vosotros habéis visto, o incluso tenéis en casa, un belén navideño que procede de alguno de los países de lberoamérica, y la verdad es que tienen una sencillez y una belleza muy original. Con el colorido y con unas vestiduras típicas de aquellas naciones, expresan su fe y su amor al Niño Dios, al igual que hacemos los españoles, y en particular los madrileños, siguiendo nuestra propia tradición. Verdaderamente, la Navidad nos ha unido a todos, a los de alláy a los de acá, en una misma oración para hacernos, cada vez más, un solo corazón y una sola alma.

Los misioneros españoles y portugueses llevaron la fe en Jesucristo, “el Camino, la Verdad y la Vida”, a los hombres y mujeres, a los jóvenes y a los niños que vivían en aquel inmenso continente americano. Hoy, los misioneros continúan esa labor, manteniendo viva la de de los cristianos y evangelizando atantos que aún no conocen a Dios, para que encuentren la alegría de la Salvación. España tiene una gran responsabilidad ante ellos, y con ellos. Todos nosotros, los niños también, sentimos una gran ilusión por que, en los pueblos hermanos de América, Jesús sea amado y alabado. Y quizás, queridos niños, hayáis tenido la experiencia, viendo y hablando con vuestros amigos del colegio y de la parroquia que han venido de alguno de los países de aquel continente, que ellos también rezan, van a Misa cada domingo, quieren hacer la Primera Comunión y recibir el sacramento de la Confirmación, y en muchísimos casos con una fe y una piedad muy grandes. Son cristianos, como nosotros, y precisamente su fe en Jesucristo les ha ayudado a superar tantas difícultades y problemas que han tenido que sufrir. Ellos y nosotros, como verdaderos hermanos, tenemos que querernos y ayudarnos, todos unidos a Jesús, viviendo y hablando con É1, y hablando de É1. Por eso, el lema de este año para la celebración de la lnfancia Misionera es: “Con los niños de América…, hablamos de Jesús”.

Con esta carta, os invito a todos los niños y niñas a que habléis de Jesús con vuestros amigos. Si ellos también creen, os ayudaréis a vivir con alegría vuestra misma fe en Jesús; y si alguno no tiene fe, o no está bautizado, habladle de Jesús, con vuestras palabras, pero sobre todo con el testimonio de vuestra vida, y al ver cómo conocéis y amáis a Jesús, seguro que ellos también querrán hacerlo como vosotros. De este modo, estáis siendo verdaderos misioneros, que lleváis la alegría de la fe, la esperanza y el amor de Jesús a los demás, ¡y así también crecerá aún más vuestra alegría! El Día de la lnfancia Misionera quiere recordaros precisamente esto, que sois misioneros, y lo sois especialmente en esta Jornada con vuestra oración y vuestra limosna, rezando por los niños que aún no conocen a Jesús, pidíendo a la Virgen por los misioneros, para que les abran los ojos a la fe, y ofreciendo algún sacrificio, renunciando a algo bueno que os apetezca, reservando un poco, ¡o mucho!, de la paga semanal para ayudar a los niños que no tienen las facilidades que tenemos en Madrid para recibir formación cristiana y poder celebrar mejor los sacramentos, y tantas cosas más. Pero, sobre todo, si entre vuestros compañeros del colegio, vuestros amigos, incluso vuestros hermanos y familiares, habláis de vuestra fe, los invitáis a ir a Misa el domingo, a rezar algunos ratos en la iglesia, a confesar con frecuencia…, ¡entonces sí que estáis viviendo el espíritu misionero!

Ya me despido, recordando que esta Jornada de la lnfancia Misionera es vuestra Jornada, que vosotros, queridos niños, igual que los mayores, también podéis ser verdaderos misioneros. Sabed que rezo por vosotros a Jesús. A Él le pido, con la intercesión de la Virgen, Nuestra Señora de la Almudena, que os bendiga a vosotros, y también a vuestras familias, y a vuestros amigos. Y todos vosotros pedid también por mí al Señor.

Con un beso para todos, recibid mi bendición,