LA VERDAD DE DIOS. ¡Cómo urge conocerla y reconocerla!

Madrid, 14 de Junio de 2014

 

LA VERDAD DE DIOS

¡Cómo urge conocerla y reconocerla!

 

Mis queridos hermanos y amigos:

El domingo pasado concluía el tiempo litúrgico de la Pascua con la solemnidad de Pentecostés. La Iglesia celebraba la nueva actualidad del Misterio de la venida del Espíritu Santo sobre el Colegio Apostólico reunido con María, la Madre del Señor, en el Cenáculo de Jerusalén, cumpliendo su mandato antes de ascender al cielo. Era el don inefable, el que no habían sabido comprender del todo cuando hacían cábalas sobre el triunfo de Jesús, su Maestro, después de la aparente derrota de su Crucifixión y a pesar de haberles mostrado y demostrado que había resucitado. La escena de aquel Apóstol “incrédulo”, Tomás, no parece plausible que la hubieran podido olvidar. Y, sin embargo, dudaban, y dudaban sobre el verdadero significado de aquella historia de su Señor que había venido para llevarles por el camino de la verdad y de la vida, haciéndose el mismo “el Camino” para la salvación. Su obra salvadora culminaba con el envío del Espíritu Santo por el Padre como la respuesta insuperable de su amor infinitamente misericordioso a la oblación de su Hijo amado en la Cruz. El don del Espíritu Santo era y es la respuesta de Dios que nos ama infinitamente y que nos quiere salvar definitivamente. En el don del Espíritu Santo se expresaba de modo insuperable el triunfo de su obra salvadora para el hombre necesitado de un amor misericordioso ilimitado, para poder vencer a la muerte: muerte del alma y muerte del cuerpo. Desde el trasfondo del Misterio salvador se desvelaba el triunfo de Dios: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo: ¡el triunfo de la Santísima Trinidad! Sigue leyendo